Lo inesperado

Esta transición a 2021 me ha dado una perspectiva totalmente inesperada. He notado el cambio de año por primera vez en mi vida.

Y lo he sentido no por las ganas, tan compartidas por todos, de finalizar de una vez el 2020. Como a cualquiera, razones no me faltan.

Pero no, el alivio fue súbito al terminar de brindar y coger aire de nuevo. Entonces entendí que no confiaba en absoluto en que el año lo pudiéramos terminar todas las personas a las que quiero.

Afortunadamente, me equivoco con frecuencia y aquí seguimos todas vivas.

Así que dejo atrás un 2020 que es el año en el que nació mi querida hija . El año en el que me convertí en madre de una persona única y maravillosa.

Lo demás se ha ido con el brindis de año nuevo. Como una revelación repentina de que todo aquello que me angustiaba no tiene mayor importancia.

Buenos propósitos e ilusión renovada por vivir. Así con todas sus letras.

Feliz año a todas, todos y todes.

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Sobre mí

Ana González

El gusto por escribir lo desarrollé intercambiando cartas con las amigas que había dejado atrás en mi pueblo de Badajoz. Tenía 9 años. Abrí mi primer blog cuando los blogs aún no existían. Y ahora, después de dejar por el camino un montón de cadáveres y zombies digitales que pretendían ser bitácoras, abro de nuevo esta ventana al mundo.